Me llamo Silvia, tengo 35 años y vivo sola, apartada del mundo, la sociedad no me admite por culpa de una malformación de nacimiento.
Desde muy pequeña siempre se rieron de mí, me insultaban y nadie mostró afecto alguno hacia mí. Según pasaban los años fui siendo expulsada de los bares y cafés, más adelante de los mercados, y, finalmente me echaron del colegio. Nadie si quiera era capaz de enseñarme a leer ni escribir. Para ellos sólo era un despojo de la sociedad.
Un buen día decidí que era mi hora y me marché al río. Después de mucho pensar, me lancé, no sabía nadar así que en realidad me estaba suicidando. El agua no me dejaba respirar pero no me importaba, yo era feliz. Estaba quedándome plácidamente dormida.
Cuando abrí los ojos por última vez, vi una abertura en el fondo del curso de río y me dirigí como pude hacia ella. Parecía una puerta a otro mundo, la entrada era de un color amarillo muy vivo, me preguntaba cómo antes no fui capaz de verla con lo bien que se distinguía.
Crucé el umbral y me di cuenta de que ahí dentro podía respirar, no estaba bajo el agua, seguía viva, pñero las ganas de "irme" habían desaprecido.
Caminé por un pasillo amplio lleno de colorido, hasta un recibidor con espejors. Me miré y vi que seguía siendo deforme, lo cual me devolvió a la realidad. Pensé en huir antes de ser de nuevo rechazada, pero mientras pensaba qué hacer, me tocaron en la espalda.
- Disculpe señorita. Buenos días. Bienvenida al Reino Carrión, ¿acaba de llegar?
Yo aún no me lo creía, me miraba fijamente y hablaba conmigo, sin apartar su mirada debido a mi horrible rostro.
- Mmm, sí, acabo de llegar. Estaba en el río nadando - mentí - cuando encontré la entrada y vine aquí, ¿dónde estoy?
- Estamos en el Reino Carrión, donde todo el mundo es admitido. Para ver la entrada se ha de ser infeliz en el lugar del que se procede. Bien, entonces, sígame, le enseñaré un poco su nueva casa.
Me agarró del brazo y me llevó con él a ver el Reino Carrión, todo era precioso, la gente no se apartaba de mi lado como si fuese un monstruo, sino que me trataban como una más.
2 comentarios:
hola ser humano, me gusto eso que escribiste, un reino donde no exista descriminacion, donde la igualdad sea real y no una palabra de fantasia
Me alegro que te gustase, :)
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