viernes, 15 de octubre de 2010

Microcuento para entradas de redes sociales ;)

¿Cómo puede ser que te eche tanto de menos? Si ni siquiera he conseguido estar contigo, salvo en mis sueños, en los que juntos caminamos bajo la luz de la Luna agarrados de la mano.
Sí, estoy enamorado de ti, me gustaría poder un día levantarme y verte dormidita a mi lado, poder despertarte con un beso y demostrarte que te amaría ... hasta el fin de mis días.

miércoles, 12 de mayo de 2010

Quintas de España

Todo empezó como un pequeño sueño, veíamos como nuestras veteranas conseguían alcanzar la cima, cómo conseguían llegar a lo más alto y una vez allí seguían subiendo, hasta alcanzar una nueva meta jamás alcanzada por nuestra hermandad. Estaban en primera.

Nuestro año empezaba con algunas de nosotras viajando con las veteranas para ayudar en lo que podíamos, no debíamos quedarnos atrás, teníamos que seguir adelante con nuestros objetivos, pero a la vez ayudar en lo posible a las veteranas en la nueva etapa.

El año estaba siendo malo, nuestras veteranas no conseguían alzarse con las riendas de la victoria por más mala suerte que otra cosa y nosotras mientras seguíamos con nuestro camino con paciencia y sin perder un paso tras otro.

Y entonces llegó el mejor momento del año, nuestras veteranas en un acto heroico consiguieron destrozar la mala racha y sumaron su victoria, toda la hermandad, sus fundadores y directores, los empleados menores y los invitados e invitadas vivían momentos de gloria, fue un sueño hecho realidad.

Nuestras veteranas llegaron al final de su etapa con la cabeza bien alta, habían conseguido lo que nadie había conseguido hasta la fecha. Todas nosotras estamos orgullosas de ellas.

Sin embargo, de repente y sin darnos casi cuenta, escalábamos un peldaño y nos encontramos en nuestro santuario luchando por alcanzar nuestro principal objetivo, fue un fin de semana duro, pero tras mucho esfuerzo, conseguimos alcanzar el verdadero objetivo.

Todo eran risas y alegrías, muchos nervios, muchas ilusiones y con muchas ganas de seguir escalando peldaños, estábamos en la última parte de la escalera, al fondo veíamos el final, al alcance nuestros pasos.

Y con todos estos nervios e ilusiones llegamos a la fecha señalada y entendimos que era nuestra fecha, era nuestra oportunidad.

En el primer asalto nos pudieron los nervios, pero conseguimos salvarlo, seguíamos vivas tras un gran partido. No sólo conseguimos mantenernos, sino que habíamos dado un golpe de efecto demostrando al resto de rivales que seguíamos ahí.

Durante el segundo día, sólo la mala suerte se cruzó en un partido dirigido y controlado por nosotras desde el minuto 1. Volvimos a demostrar que no estábamos ahí por casualidad, sino por méritos propios.

El último día todo iba genial, éramos superiores, estábamos siempre adelante, cada vez veíamos más cerca nuestro premio, en el último segundo, en el último peldaño de la escalera, nos tropezamos y caímos, el sueño se desvanecía ante nuestros propios ojos.

Sin embargo, este año ha sido posiblemente el mejor año que jamás hayamos vivido, hemos conseguido no sólo ver nuestro sueño mientras dormíamos, sino que lo hemos tenido al alcance, me siento orgullosa de pertenecer a este equipo, jamás estaré tan feliz como hoy.

lunes, 26 de abril de 2010

Mis vacaciones

Eran las 6 de la mañana y aún seguía tendida en la cama sin poder dormir, me iba de viaje a las 9 y el nerviosismo me impedía pegar ojo.

Siempre quise irme de viaje, conocer mundo, visitar nuevas culturas, y, ahora que mis padres habían decidido ir de vacaciones a Italia, no podía esperar más. Tenía muchas ganas de partir.

Sonó el despertador a las 8 de la mañana y me levanté de un salto de la cama, fui a la ducha, me vestí y me puse a desayunar en la cocina con mi hermana mayor y mis padres. Hoy tocaba desayunar bollería variada y leche.

Salimos en coche hacia Madrid y desde allí cogimos un vuelo a Roma, llegamos a las 8 de la tarde y mi primera impresión durante el trayecto desde el aeropuerto hasta la capital fue exquisita, todo era precioso.

En el hotel me tocó compartir habitación con mi hermana, pero eso no me importaba, es más, me gustaba ya que me llevo muy bien con ella. Nos tocó la habitación 1012, miré por la ventana y a pesar de estar en una décima planta, la altura asustaba realmente. Aunque la vista desde el hotel era preciosa. Se podía ver el Coliseo desde mi habitación.

Bajamos a cenar y yo me pedí unas tortitas y unas fresas con nata, nada especial. Salimos por la noche a ver Roma. Mi madre, siempre con la cámara en la mano, nos fue retratando a mi hermana y a mí por todos los sitios que pasábamos.

- Mamá, mira, hazme aquí otra foto. Grité.
- Cómo te gustan las fotos Lucía, pero es que llevamos 150 fotos hechas hoy y en tan sólo por la noche jeje. – Su sonrisa me encantaba, tras varios años de lucha, conseguí que dejase de fumar y ahora se la veía mucho más feliz.

Continuamos hasta la media noche, volvimos al hotel para dormir y descansar. Allí estuve hablando con mi hermana mayor emocionada como estaba, aunque creo que la desperté…

- Sara… Sara… ¡SARA!
- ¿Eh? Dime…
- Ui, ¿te he despertado? – Sabía que sí – Es que no puedo dormir, esto es precioso, me está encantando, la noche ha sido mágica, tanta alegría, tanta luz, tanta belleza… Ah, y no sólo los edificios, ¿eh? Cómo estaba el camarero… Ufff. – Se me escapó una sonrisa.
- Lu, tienes las hormonas disparadas, pero… Sí, estaba increíble.

Cogí el teléfono y como cada noche, marqué un número que nunca podré olvidar, hoy no podría hablar con él, pero siempre que lo hacía me dormía escuchándole y sonriendo. Siempre he sido feliz cuando hablaba con él.

A las 4 de la mañana mi hermana estaba levantada y mirando por la ventana, se la notaba triste por algo…

- Sara… ¿Estás bien?
- Sí Luci, - sonreía, aunque su mirada estaba triste.
- ¿Qué te pasa? Es que te notaba triste.
- Nah… Tranqui – Sus ojos azules brillaron con intensidad, fue una mirada tranquilizadora – Duerme que mañana tendremos que caminar mucho.

Me arropó, me dio un beso y me dormí pensando en ella, pero sobretodo… en él.

martes, 13 de abril de 2010

Todo vuelve...Hasta la FELICIDAD

Las sombras del pasado se le aparecen en sus peores pesadillas, o al menos eso dice, está al borde de la locura, dígame, ¿qué podemos hacer? ¡¿QUÉ?!

...

- Grabación en marcha:

Paciente número 3119, se encuentra en un estado de depresión grave, sus ganas de hablar sobre lo que le sucede son pocas, no consigo encontrar el origen de toda esa tristeza. El paciente no muestra signos de dolor físico, no le importa magullar su cuerpo, no le importa ya ... su vida.

En mi charla, esto fue lo que le dije, siempre he sido muy poético y utilizo muchas metáforas para ayudar a mis pacientes.

Siempre hay una solución para los problemas que te depare la vida, hay que saber enfrentar los momentos de dificultad con una amplia sonrisa en el corazón y es cuándo más hay que ser fuertes, para que nuestro espíritu no se vea inmerso en una oscuridad de la que no sea capaz de salir.

Siempre que se cierra una puerta y una meta se nos escapa, hay formas de encontrar una salida a nuestros problemas, y si no la encontramos, debemos abrir un boquete en la pared y conseguir que entre la luz para que nuestro espíritu no se pierda y siga con nosotros.

Cuanto peor vemos el problema mejor hemos de saber afrontarlo, más alto debemos apuntar con nuestra mirada, y mayor ha de ser nuestra sonrisa interna. Debemos sonreír mientras miramos a los ojos de los problemas, indicándoles que aunque suframos por ellos, siempre mantendremos nuestras ganas de volver a ser felices.

Ahora que cuesta ser feliz, hay que tener presente que podemos recuperar esa emoción y que si se puede luchar por algo, es ... por SER FELIZ.

Recuerdo que al final de la cinta, el paciente sollozando intentó sonreír y se fue agradeciendo a todo el mundo el seguir vivo.

Sé que mi paciente ahora es libre y feliz de nuevo, ya lo dicen todos los psicólogos del pasado.

Siempre es mejor DAR que RECIBIR, y yo doy... salud y alegría.

- Fin de la Grabación.

lunes, 5 de abril de 2010

En tus recuerdos soy feliz

El viaje estaba siendo una tortura, demasiado largo y demasiado pesado, debíamos ir de incógnito para que no nos descubriese el enemigo, pero el camión que nos dejaron, era muy lento. Aunque para mí estaba siendo una tortura mayor que para los demás, durante todo el viaje estuve pensando en tu carita de ángel, verte dormidita a mi lado no es algo fácil de olvidar y ahora que ya no estás a mi lado, es un dolor muy fuerte en el corazón.

Me pediste que me alejase de ti, que no querías que estuviese a tu lado y yo lo hice, no sin pelear por ti antes, pero cuando vi que la lucha era en vano, marché lo más lejos que pude, pero sigo pensando en ti, tu pelo rubio ondeando a la luz de la luna, siguiendo el ritmo de las olas, mientras me mirabas y me decías que me querías, tantos recuerdos...

Me desperté de mi letargo cuando llegamos y el capitán nos mandó desembarcar, estábamos en una zona llena de fuego y sufrimiento, mi pena era tal que aquéllo me pareció el paraíso, fuimos al cuartel general donde se nos dio las instrucciones pertinentes para la misión que nos aguardaba, debíamos conseguir sobrevivir durante una semana los ataques de los invasores, éramos la fuerza defensiva de refuerzo, pero cada semana morían todos, yo, espero poder aguantar y sobrevivir. Nos anunciaron que si sobrevivíamos durante un mes, seríamos libres de volver y tendríamos una paga de por vida, pero nadie lo había conseguido aún. Era una misión suicida.

Los que allí nos encontrábamos éramos mercenarios o gente con ganas de encontrar un sentido a la vida, lugar que me correspondía a mí. En las literas aún había recuerdos de los soldados muertos, cartas que no se pudieron enviar o fotos de sus familiares. Yo, había venido con tan sólo una foto en la que se podía ver lo hermosa que eras, estabas sonriendo a la orilla del mar.

Esa noche ya tuvimos ataques, muchos de nosotros murieron en la primera batalla, aunque yo conseguí mantenerme despierto y la emboscada no me pilló.

Así pasaban los días, luchando por nuestra vida, en los ratos libres, que eran los menos, conseguí escribirte una carta, no querías saber nada de mí, pero me pareció que así mi conciencia terminaba tranquila, no sé ni si te llegaría o no, pero escrita estaba, con tu dirección y tu foto pegada para que no se te olvidara sonreir jamás.

Llegué a un acuerdo con el capitán para hacer sus guardia y que mandase mi carta. Una noche comencé a escuchar ruidos y cuando me quise dar cuenta note un fuerte dolor en el pecho, estaba atravesado por cinco balas, sangraba a borbotones y me dormí pensando en ti, ojalá nunca me olvidases como yo nunca te olvidé. En mis últimos recuerdos, escuché al capitán diciendo que mandaría mi carta, que estuviese tranquilo, sonreí y recuerdo que no tuve más fuerzas, me dejé llevar con tus recuerdos. Habían pasado 3 semanas de guerra.

jueves, 25 de marzo de 2010

La amistad sin Límites

Me desperté de repente en mitad de la noche, el desierto era inmenso y hacía mucho frío esta noche, ahí estaba nuestra expedición, en busca de de los restos de una antigua civilización olvidada y borrada de los libros de historia debido a su poderoso conocimiento y sus avances tecnológicos.

Me quedé mirando las estrellas mientras pensaba en ti, recordaba cuando nos quedábamos horas hablando a la luz de la luna sentados en el mismo banco del parque de al lado de tu casa. Pero lo que esa noche recordé fue un día en el que……

Estabas aturdida por unos exámenes que te habían salido mal, también estabas mal porque te sentías sola, se habían aprovechado de ti y no querías saber nada de nadie, pero fui hacia tu casa para intentar ayudarte, sin embargo, decidiste no bajar a verme, últimamente no querías verme, pero supuse que podría ayudarte, aunque me equivoqué.

Llovía a mares pero decidí quedarme debajo de tu casa, esperando poder ayudarte, esperando por si me pedías ayuda, para poder estar cerca de ti y prestarte la ayuda necesaria. Me estaba calando hasta los huesos y tú no dabas señales de vida, sólo podía vislumbrar la luz de tu habitación encendida. Me situé debajo de la ventana y volví a llamarte, pero el teléfono sonaba y sonaba y no me cogías, al cabo de 10 minutos volví a intentar hablar contigo, pero el teléfono estaba apagado, habías roto toda forma de comunicación, sin embargo, ahí me mantenía esperando a que mirases por la ventana y me vieses.

Estaba tiritando de frío, cada vez me estaba quedando más y más congelado, había empezado a nevar y yo, con las prisas de saber que te encontrabas mal, había salido de casa con un chándal y sin abrigo (la costumbre). Era una tortura soportable si era capaz de ayudarte, es cierto que ahora sólo eras una amiga y yo era sólo un extraño. Me había enterado de que estabas mal gracias a que me llamó una amiga tuya para contármelo, estaba preocupada por ti y sabía que yo haría cualquier cosa por ayudarte, aunque su nombre lo guardaré en el anonimato.

Era una estatua de hielo en mitad de un manto de nieve, la nieve había alcanzado una altura de 50cm, era una de las mayores nevadas que habían azotado nuestra ciudad. Ahí seguía parado mientras el Sol realizaba su aparición y yo casi no sentía mi cuerpo, mi mirada seguía fija en tu ventana, no se había apagado la luz en toda la noche, así que seguía esperando.

De repente un mensaje en mi móvil, saqué como pude el teléfono, con el movimiento, mis manos se resentían y me dolían con el contacto de mi bolsillo, tras varios intentos conseguí leer el mensaje: “Gracias por venir a ayudarme, por favor, vete y descansa”. Al final sabías que estaba abajo, tras leerlo, respeté tu decisión y tras contestarte al mensaje regresé a mi casa caminando despacio, ya eran las 12 de la mañana y los niños habían invadido las calles para jugar a tirarse bolas de nieve y a hacer muñecos.

Cuando llegué a casa, leí un mensaje de tu amiga que me había dejado en el ordenador: “Mi amiga está bien, sé que no quedó contigo, lo siento, me ha pedido que te recuerde que gracias a ti se mantuvo toda la noche, que te vio todo el rato esperándola y eso la ayudó a estar mejor, eres un buen amigo. Gracias por ayudarla tanto”.

Después de unos días sé que te recuperaste y rehiciste tu vida, eras feliz y ya no me necesitabas, tenías montones de amigos con los que poder compartir tu alegría, yo, desde lejos, veía lo bien que te iba y sonreía desde la distancia, se te veía muy feliz y eso era suficiente para mí. Entonces tuve que marchar a una expedición, sabía que serías feliz porque la gente que te quería estaba a tu lado y ya no me necesitarías nunca más. :-)

-“Ei, despierta, tenemos que continuar”. Me había quedado dormido pensando en ti y ahora tenía que continuar con la expedición.

viernes, 29 de enero de 2010

El final alegre

Las velas se iban apagando, cada minuto que pasaba era demasiado tiempo para mí... La sala estaba abarrotada de gente, todos sabían que había sido una persona muy importante para la sociedad, pero sin embargo, la persona más importante de mi vida, no aparecía.

Mis últimos minutos se estaban acercando, lo único que quería era un último abrazo de la persona a la que más he querido nunca, mas sospechaba que iba a morir sin poder siquiera verla.

Mi vida ha sido plena, he sido muy feliz y he conseguido sobrevivir a enfermedades que deberían haber acabado con mi vida, siempre he tenido un cuerpo muy fuerte y dispuesto a luchar por seguir adelante, sin embargo, mi cabeza pocas veces le ha acompañado lamentablemente, he sido una persona con demasiados sentimientos que intentar comprender, muchas veces destrozado por no alcanzar la solución buscada, y muchas otras libre y feliz por hallar esa respuesta.

Siempre lo he dado todo por la gente a la que quería, supongo que era la única forma de poder agradecer todo lo que han hecho para que yo siga vivo, mis padres por ejemplo, han luchado hasta la extenuación por mantenerme con vida. Mi deber, mi deber, no, mi PRIVILEGIO ha sido poder agradecérselo toda mi vida.

Ahora, en mis últimos momentos, recostado en la misma cama en la que compartí por última vez mi corazón mientras mirábamos las estrellas en la noche, estoy tumbado esperando poder al menos, cruzar una última mirada con mi amada, mas no aparece.

Todavía recuerdo sus palabras cuando estábamos abrazados a la luz de la Luna: "Siempre estaré a tu lado, cuida de mí y ámame siempre". No pude negarme a esa petición y aquí estoy ahora, amando sin poder ver ni siquiera a la persona que tiene mi corazón.

Mis ojos se van cerrando, noto mis pulsaciones más lentas, casi no noto mi respiración y comienzo a oír sollozos, creo que estoy muriéndome finalmente, vaya, no voy a poder verla... Al menos marcho con la conciencia tranquila, yo cumplí mi parte del trato y siempre la he amado por encima de mi propia vida.

Ya soy viejo y mi cuerpo no pudo luchar contra una enfermedad rara y nueva, lentamente voy notando cómo mi vida se va apagando y decido que hay que mostrar el mejor recuerdo para la gente que ha llegado, sonrío una vez más y les despido con una gran frase: "Por favor, no me acompañéis nadie :-)". Sé que hay algunas risas leves, y con eso me voy feliz.

Aunque realmente sigo esperando... ¿Algún día vendrás?

jueves, 28 de enero de 2010

El Perfecto Verano

Ya era hora de que me diesen las vacaciones - Pensaba Lucía mientras se iba hacia casa, era junio y había conseguido aprobar todas, había sido un año muy complicado ya que 1º de Medicina era un curso en el que ya había que estudiar y ponerse realmente las pilas para aprobar.

Nada más llegar a casa, llamó a sus amigas para terminar de preparar el viaje de verano del que iba a disfrutar.

Salió de casa y cogió el tren hacia Laredo, durante el trayecto todas sus amigas y ella estaban haciendo el tonto, riéndose y haciendo miles y miles de fotos, era el primer viaje con sus amigas e iba a durar de jueves a domingo. Estaba muy contenta, se le notaba por la sonrisa permanente que mostraba.

Llegaron a Laredo al mediodía y fueron directas al camping donde tras poner la tienda, comieron algo, una vez alimentadas, vieron que en el camping había mucha otra gente con la que también se lo iban a pasar bien. Una amiga suya, Isa, empezó a hablar con los chicos del camping, es una chica muy guapa y enseguida consiguió que le dijesen por dónde podían salir y disfrutar de la noche de Laredo. Lucía tenía novio, pero eso no impediría que disfrutase y se riese con sus amigas y los chicos del lugar.

Esa tarde la pasaron en la playa tiradas en la arena disfrutando de las últimas horas de Sol. Ella se acordó de su novio, al que le gustaban las puestas de Sol y le envió una foto en la que se la veía a ella con el Sol de color naranja al fondo.

Por la noche salieron de fiesta y eso fue lo mejor del día, lo pasaron genial, en Laredo hay mucha fiesta como ya les habían dicho, pero hay que estar ahí para comprobarlo de verdad, GENIAL. El alcohol iba haciendo mella y la noche se iba convirtiendo en algo que no recordaba bien, al día siguiente sólo recordaría lo bien que lo pasó y que repetiría cada día.

La mañana siguiente fue una mañana en la playa completa, un baño en el mar, tomar el Sol, y jugar al voley playa. Así transcurrían los días en las vacaciones de Lucía. Cada día hacían miles de fotos nuevas que luego tenían que borrar porque no entraban todas el día siguiente. La verdad es que estaba siendo una semana perfecta, no le faltaba de nada, quizás echaba de menos a su novio alguna vez, pero sabía que luego tendría tiempo para estar con él, así que sonreía y seguía disfrutando de sus vacaciones con sus amigas.

Llegó el último día en el que tenían que recoger todo y volver, uno de esos días que no quieres que llegue, pero todo tiene un final. Sus amigas Raquel y Andrea estaban despidiéndose de los chicos con los que habían compartido una semana mágica, mientras Lucía había estado feliz aunque tuvo que rechazar a un chico unas cuantas veces, es una chica muy simpática y muy guapa, así que no le costaba ligar. Estaban terminando la tienda y mientras Irene, otra amiga, repasaba las fotos y todas reían.

Ya en el tren de vuelta a Palencia, estuvieron durmiendo durante todo el viaje, casi no habían dormido durante el fin de semana muy largo y casi no había tenido tiempo de dormir. Aunque la falta de sueño había merecido la pena. Llegó a su casa y lo primero que hizo fue darse un baño, cenar y meterse en la cama. Mañana sería otro día, no podía mantenerse despierta por más tiempo.

El día siguiente lo pasó en familia contando las historias una y otra vez a sus padres, llamó a su novio un par de veces para ver qué tal estaba y quedó con él para hacer su viaje también.

Con su novio marchó de viaje el siguiente fin de semana, no iba a ser tan fascinante como el viaje con sus amigas, ya que no iba a salir igual de fiesta, no es lo mismo estar con sus amigas que con el novio, pero eso no iba a impedir que fuese a disfrutar igual... o más.

El viaje decidieron que fuese a A Coruña. Nada más llegar fueron a la playa a darse un baño, su novio era socorrista y conocía a los que estaban trabajando ese año allí. Tras darse el baño, se cambiaron y salieron a dar una vuelta, cenaron y tomaron algo antes de irse a dormir. La verdad es que el primer día Lucía se emborrachó un poco, pero no le importaba porque se lo estaba pasando genial.

El fin de semana fue muy especial, no fue un fin de semana de desfase como con sus amigas, pero aprovechó a hacer diferentes cosas con su novio, la verdad es que le gustó muchísimo el fin de semana también. Como prueba están las 311 fotos que había conseguido hacer en todo el fin de semana, aunque 12 de ellas eran las más bonitas, había conseguido disfrutar de un atardecer al lado de él y sobretodo disfrutar de su compañía, abrazándole mientras le contaba cuentos en la noche, fue una sensación inigualable.

Al llegar a casa, su padre le pidió que se sentase que tenía que hablar con ella de algo importante, sin deshacer la maleta se sentó en la cocina y su padre, su madre y su hermana se la quedaron mirando. Al final su madre le pidió que abriese un sobre que había encima de la mesa de la cocina, lo abrió y descubrió una noticia que no se lo podía creer ni leyéndola... ¡¡ Estaba convocada con la selección nacional de voley !! Tenía que marchar inmediatamente.

Ese verano fue inolvidable, no se volverá a repetir, pero tampoco desaparecerá de sus recuerdos nunca. Lo último que dijo antes de empezar 2º fue: "Gracias a todos los que lo habéis hecho posible".


Y pintando una sonrisa en su cara, entró en clase

lunes, 18 de enero de 2010

Un rayo de Luna

9.00 de la mañana. Suena el despertador, me levanto de la cama y me dirijo a subir la persiana. Con el pijama y arrastrando los piés dentro de las zapatillas, llego a la cocina, como siempre, desayuno leche fría con unos cereales. Cuando termino de desayunar, dejo el tazón en el fregadero y vuelvo a la habitación a cambiarme. Una vez listo con la ropa del día (sin mirar si voy conjuntado, si voy "guapo", en verdad, me pongo lo primero que se me ocurre...) salgo hacia la puerta. Cojo mis llaves, la cartera y el móvil, el orden puede cambiar de día en día, y salgo hacia el trabajo.

Aún no me he presentado correctamente (ni creo que lo haga) pero simplemente decir que vivo en una casa de cuatro habitaciones yo solo, ni siquiera tengo mascota, siempre he pensado en tener un gato, o un perro, pero la verdad, nunca me decidí y al final, nunca lo tendré.

A mi trabajo se puede llegar andando, así que rara vez cojo el coche, sólamente si ese día me levanté más tarde o ese día no dormí. Trabajo en un gimnasio, soy el jefe, pero la verdad es que también estoy en algunas clases ayudando, así como en la piscina cuando se me necesita, de momento ningún empleado se ha molestado, así que supongo que o soy un buen jefe o soy alguien que da mucho miedo, y miedo, miedo... creo que no jeje.
Suelo pasarme bastantes horas en el gimnasio, no suelo abrir ya que se abre a la hora que me levanto yo, pero luego sí que estoy para el cierre. Algunos preguntan que si no tengo vida social a lo que suelo responder con unas "minivacaciones" yéndome a esquiar con mis amigos o a la playa, aunque en verdad me quedo encerrado en mi casa del pueblo donde nadie me va a ir a buscar, en mitad de las montañas, allí tengo lo suficiente para vivir durante unos días. Cuando creo que ya puedo tener unas vacaciones buenas, vuelvo contando historias que nunca ocurrieron.

Esos son en definitiva mis días. La verdad es que muchas veces cuando me voy a dormir, me miro en el espejo y pienso: "Un día más, al menos, sigo vivo". Sonrío y me meto en la cama a pensar en aventuras fantásticas con superpoderes o en princesas que se enamoran de mí, o tan sólo en aquélla mujer que en ese momento se encuentre rondando mis pensamientos.

Una noche, me desvelé a las 4.00 y decidí ir a dar un paseo por los alrededores de mi casa, me puse el MP4 y salí a recorrer la ciudad. Mientras caminaba, me iba acercando al Río Carrión, mirando el agua, me di cuenta que ese día había luna llena, pero cuando miré hacia arriba, la luna no estaba en el cielo, ¿cómo era eso posible? Me iba acercando a la luz que se veía en el agua, para comprobar dónde estaba la Luna, ya que sólo podía verse el reflejo. Estaba encima del reflejo y la Luna seguía oculta en el cielo, pero no sólo la Luna, sino, todas las estrellas, era incapaz de vislumbrar La Estrella Polar, La Osa Menor, ..., nada, no se veía nada. De repente mis piernas empezaron a temblar y vi que me estaba hundiendo en el fango del río, no sabía cómo actuar, conseguí mantener la calma y salir nadando, pero era imposible.

De repente, una voz me susurró al oído: "¿Quieres morir? O por lo contrario ¿Prefieres seguir viviendo?"

Tardé en reaccionar, pero al final, le dije que quería seguir viviendo, a lo que la voz me propuso su plan...

"Te dejaré vivir, pero con una condición, a partir de ahora tendrás que mejorar un poco tu vida, salir, conocer gente, leer, es decir, volver a ser persona".

Yo, viendo que era mi única posibilidad de vivir, acepté, mi vida ha cambiado un poquito, intento a toda costa vivir, disfrutar de la vida, pero cada vez que lo intento y me arriesgo, pierdo y no me sale bien...

Es tan difícil ser feliz cuando estás solo... que hay veces que vuelvo al río buscando la Luna para poder hundirme con ella.