lunes, 26 de abril de 2010

Mis vacaciones

Eran las 6 de la mañana y aún seguía tendida en la cama sin poder dormir, me iba de viaje a las 9 y el nerviosismo me impedía pegar ojo.

Siempre quise irme de viaje, conocer mundo, visitar nuevas culturas, y, ahora que mis padres habían decidido ir de vacaciones a Italia, no podía esperar más. Tenía muchas ganas de partir.

Sonó el despertador a las 8 de la mañana y me levanté de un salto de la cama, fui a la ducha, me vestí y me puse a desayunar en la cocina con mi hermana mayor y mis padres. Hoy tocaba desayunar bollería variada y leche.

Salimos en coche hacia Madrid y desde allí cogimos un vuelo a Roma, llegamos a las 8 de la tarde y mi primera impresión durante el trayecto desde el aeropuerto hasta la capital fue exquisita, todo era precioso.

En el hotel me tocó compartir habitación con mi hermana, pero eso no me importaba, es más, me gustaba ya que me llevo muy bien con ella. Nos tocó la habitación 1012, miré por la ventana y a pesar de estar en una décima planta, la altura asustaba realmente. Aunque la vista desde el hotel era preciosa. Se podía ver el Coliseo desde mi habitación.

Bajamos a cenar y yo me pedí unas tortitas y unas fresas con nata, nada especial. Salimos por la noche a ver Roma. Mi madre, siempre con la cámara en la mano, nos fue retratando a mi hermana y a mí por todos los sitios que pasábamos.

- Mamá, mira, hazme aquí otra foto. Grité.
- Cómo te gustan las fotos Lucía, pero es que llevamos 150 fotos hechas hoy y en tan sólo por la noche jeje. – Su sonrisa me encantaba, tras varios años de lucha, conseguí que dejase de fumar y ahora se la veía mucho más feliz.

Continuamos hasta la media noche, volvimos al hotel para dormir y descansar. Allí estuve hablando con mi hermana mayor emocionada como estaba, aunque creo que la desperté…

- Sara… Sara… ¡SARA!
- ¿Eh? Dime…
- Ui, ¿te he despertado? – Sabía que sí – Es que no puedo dormir, esto es precioso, me está encantando, la noche ha sido mágica, tanta alegría, tanta luz, tanta belleza… Ah, y no sólo los edificios, ¿eh? Cómo estaba el camarero… Ufff. – Se me escapó una sonrisa.
- Lu, tienes las hormonas disparadas, pero… Sí, estaba increíble.

Cogí el teléfono y como cada noche, marqué un número que nunca podré olvidar, hoy no podría hablar con él, pero siempre que lo hacía me dormía escuchándole y sonriendo. Siempre he sido feliz cuando hablaba con él.

A las 4 de la mañana mi hermana estaba levantada y mirando por la ventana, se la notaba triste por algo…

- Sara… ¿Estás bien?
- Sí Luci, - sonreía, aunque su mirada estaba triste.
- ¿Qué te pasa? Es que te notaba triste.
- Nah… Tranqui – Sus ojos azules brillaron con intensidad, fue una mirada tranquilizadora – Duerme que mañana tendremos que caminar mucho.

Me arropó, me dio un beso y me dormí pensando en ella, pero sobretodo… en él.

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