Ya era hora de que me diesen las vacaciones - Pensaba Lucía mientras se iba hacia casa, era junio y había conseguido aprobar todas, había sido un año muy complicado ya que 1º de Medicina era un curso en el que ya había que estudiar y ponerse realmente las pilas para aprobar.
Nada más llegar a casa, llamó a sus amigas para terminar de preparar el viaje de verano del que iba a disfrutar.
Salió de casa y cogió el tren hacia Laredo, durante el trayecto todas sus amigas y ella estaban haciendo el tonto, riéndose y haciendo miles y miles de fotos, era el primer viaje con sus amigas e iba a durar de jueves a domingo. Estaba muy contenta, se le notaba por la sonrisa permanente que mostraba.
Llegaron a Laredo al mediodía y fueron directas al camping donde tras poner la tienda, comieron algo, una vez alimentadas, vieron que en el camping había mucha otra gente con la que también se lo iban a pasar bien. Una amiga suya, Isa, empezó a hablar con los chicos del camping, es una chica muy guapa y enseguida consiguió que le dijesen por dónde podían salir y disfrutar de la noche de Laredo. Lucía tenía novio, pero eso no impediría que disfrutase y se riese con sus amigas y los chicos del lugar.
Esa tarde la pasaron en la playa tiradas en la arena disfrutando de las últimas horas de Sol. Ella se acordó de su novio, al que le gustaban las puestas de Sol y le envió una foto en la que se la veía a ella con el Sol de color naranja al fondo.
Por la noche salieron de fiesta y eso fue lo mejor del día, lo pasaron genial, en Laredo hay mucha fiesta como ya les habían dicho, pero hay que estar ahí para comprobarlo de verdad, GENIAL. El alcohol iba haciendo mella y la noche se iba convirtiendo en algo que no recordaba bien, al día siguiente sólo recordaría lo bien que lo pasó y que repetiría cada día.
La mañana siguiente fue una mañana en la playa completa, un baño en el mar, tomar el Sol, y jugar al voley playa. Así transcurrían los días en las vacaciones de Lucía. Cada día hacían miles de fotos nuevas que luego tenían que borrar porque no entraban todas el día siguiente. La verdad es que estaba siendo una semana perfecta, no le faltaba de nada, quizás echaba de menos a su novio alguna vez, pero sabía que luego tendría tiempo para estar con él, así que sonreía y seguía disfrutando de sus vacaciones con sus amigas.
Llegó el último día en el que tenían que recoger todo y volver, uno de esos días que no quieres que llegue, pero todo tiene un final. Sus amigas Raquel y Andrea estaban despidiéndose de los chicos con los que habían compartido una semana mágica, mientras Lucía había estado feliz aunque tuvo que rechazar a un chico unas cuantas veces, es una chica muy simpática y muy guapa, así que no le costaba ligar. Estaban terminando la tienda y mientras Irene, otra amiga, repasaba las fotos y todas reían.
Ya en el tren de vuelta a Palencia, estuvieron durmiendo durante todo el viaje, casi no habían dormido durante el fin de semana muy largo y casi no había tenido tiempo de dormir. Aunque la falta de sueño había merecido la pena. Llegó a su casa y lo primero que hizo fue darse un baño, cenar y meterse en la cama. Mañana sería otro día, no podía mantenerse despierta por más tiempo.
El día siguiente lo pasó en familia contando las historias una y otra vez a sus padres, llamó a su novio un par de veces para ver qué tal estaba y quedó con él para hacer su viaje también.
Con su novio marchó de viaje el siguiente fin de semana, no iba a ser tan fascinante como el viaje con sus amigas, ya que no iba a salir igual de fiesta, no es lo mismo estar con sus amigas que con el novio, pero eso no iba a impedir que fuese a disfrutar igual... o más.
El viaje decidieron que fuese a A Coruña. Nada más llegar fueron a la playa a darse un baño, su novio era socorrista y conocía a los que estaban trabajando ese año allí. Tras darse el baño, se cambiaron y salieron a dar una vuelta, cenaron y tomaron algo antes de irse a dormir. La verdad es que el primer día Lucía se emborrachó un poco, pero no le importaba porque se lo estaba pasando genial.
El fin de semana fue muy especial, no fue un fin de semana de desfase como con sus amigas, pero aprovechó a hacer diferentes cosas con su novio, la verdad es que le gustó muchísimo el fin de semana también. Como prueba están las 311 fotos que había conseguido hacer en todo el fin de semana, aunque 12 de ellas eran las más bonitas, había conseguido disfrutar de un atardecer al lado de él y sobretodo disfrutar de su compañía, abrazándole mientras le contaba cuentos en la noche, fue una sensación inigualable.
Al llegar a casa, su padre le pidió que se sentase que tenía que hablar con ella de algo importante, sin deshacer la maleta se sentó en la cocina y su padre, su madre y su hermana se la quedaron mirando. Al final su madre le pidió que abriese un sobre que había encima de la mesa de la cocina, lo abrió y descubrió una noticia que no se lo podía creer ni leyéndola... ¡¡ Estaba convocada con la selección nacional de voley !! Tenía que marchar inmediatamente.
Ese verano fue inolvidable, no se volverá a repetir, pero tampoco desaparecerá de sus recuerdos nunca. Lo último que dijo antes de empezar 2º fue: "Gracias a todos los que lo habéis hecho posible".
Y pintando una sonrisa en su cara, entró en clase
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