Las velas se iban apagando, cada minuto que pasaba era demasiado tiempo para mí... La sala estaba abarrotada de gente, todos sabían que había sido una persona muy importante para la sociedad, pero sin embargo, la persona más importante de mi vida, no aparecía.
Mis últimos minutos se estaban acercando, lo único que quería era un último abrazo de la persona a la que más he querido nunca, mas sospechaba que iba a morir sin poder siquiera verla.
Mi vida ha sido plena, he sido muy feliz y he conseguido sobrevivir a enfermedades que deberían haber acabado con mi vida, siempre he tenido un cuerpo muy fuerte y dispuesto a luchar por seguir adelante, sin embargo, mi cabeza pocas veces le ha acompañado lamentablemente, he sido una persona con demasiados sentimientos que intentar comprender, muchas veces destrozado por no alcanzar la solución buscada, y muchas otras libre y feliz por hallar esa respuesta.
Siempre lo he dado todo por la gente a la que quería, supongo que era la única forma de poder agradecer todo lo que han hecho para que yo siga vivo, mis padres por ejemplo, han luchado hasta la extenuación por mantenerme con vida. Mi deber, mi deber, no, mi PRIVILEGIO ha sido poder agradecérselo toda mi vida.
Ahora, en mis últimos momentos, recostado en la misma cama en la que compartí por última vez mi corazón mientras mirábamos las estrellas en la noche, estoy tumbado esperando poder al menos, cruzar una última mirada con mi amada, mas no aparece.
Todavía recuerdo sus palabras cuando estábamos abrazados a la luz de la Luna: "Siempre estaré a tu lado, cuida de mí y ámame siempre". No pude negarme a esa petición y aquí estoy ahora, amando sin poder ver ni siquiera a la persona que tiene mi corazón.
Mis ojos se van cerrando, noto mis pulsaciones más lentas, casi no noto mi respiración y comienzo a oír sollozos, creo que estoy muriéndome finalmente, vaya, no voy a poder verla... Al menos marcho con la conciencia tranquila, yo cumplí mi parte del trato y siempre la he amado por encima de mi propia vida.
Ya soy viejo y mi cuerpo no pudo luchar contra una enfermedad rara y nueva, lentamente voy notando cómo mi vida se va apagando y decido que hay que mostrar el mejor recuerdo para la gente que ha llegado, sonrío una vez más y les despido con una gran frase: "Por favor, no me acompañéis nadie :-)". Sé que hay algunas risas leves, y con eso me voy feliz.
Aunque realmente sigo esperando... ¿Algún día vendrás?
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