Bajo del avión, aquí hace mucho frío y nos han hecho ir caminando por la pista hasta la única terminal del aeropuerto. La gente está tiritando, puedo distinguir por su idioma a ingleses, rusos, alemanes y algún japonés; yo soy español, pero parece que soy el único, así que prosigo mi marcha sin conversar con nadie.
Cuando salgo del aeropuerto, cojo el primer taxi y le digo la dirección de la residencia "Ciervo", que será mi casa durante estos 9 meses. El paisaje durante el largo viaje es precioso, está todo nevado, paso por una carretera abierta en medio del bosque, el límite es de 60 km/h pero no me importa. La gente lo respeta y no supera los 58, no hay radares, ni mucha policía, sin embargo el conductor me dice que se respira mucha paz.
Tras 2 horas de viaje, llego a la residencia, menos mal que hablan inglés, así, en ese idioma, me presento y me llevan a mi habitación. En principio iba a ser una habitación individual, pero finalmente tengo que compartirla con otro chico, se llama Otto y es japonés.
Durante los primeros 3 meses aprendo el idioma del país y voy a clase, conozco mucha gente y salgo de excursión todas las semanas. En navidad debería volver a casa, pero me quedo porque este país me ha enamorado, sus paisajes, su gente, su modo de vida...
Otto y yo nos llevamos muy bien y decidimos ir a pasar el fin de año en una casa típica de ese país con otros amigos, la fiesta es increíble a pesar de que no cuenta con ningún medio moderno. Todo está sin electricidad, ni agua corriente. Tenemos que caminar 1 kilómetro para encontrar la fuente de agua y volver a casa, el camino está cubierto de nieve y es fácil perderse, pero con las gentes del lugar, se llega muy bien y con buena conversación.
Los últimos días de mi viaje los pasé con Otto, Ra y Miguel (ambos italianos) de excursión por los países vecinos, ya había aprendido japonés, (bueno, tan sólo un poquito jeje) de tanto hablar con Otto y a veces nos comunicábamos así. Cuando iba a coger el avión de vuelta a España, me quedé ensimismado por el paisaje que pude disfrutar por última vez.
Ya han pasado varios años y creo que me iré a vivir allí. Otto va cada año porque tiene mucho dinero y me invitó a pasar un mes en su casa el año pasado. Tiene una casa pequeña con un jardín delantero y uno trasero, pero al tener dinero se lo puede permitir.
Yo, enamorado de un país, cuento los días antes de volver allí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario