Las velas se iban apagando, cada minuto que pasaba era demasiado tiempo para mí... La sala estaba abarrotada de gente, todos sabían que había sido una persona muy importante para la sociedad, pero sin embargo, la persona más importante de mi vida, no aparecía.
Mis últimos minutos se estaban acercando, lo único que quería era un último abrazo de la persona a la que más he querido nunca, mas sospechaba que iba a morir sin poder siquiera verla.
Mi vida ha sido plena, he sido muy feliz y he conseguido sobrevivir a enfermedades que deberían haber acabado con mi vida, siempre he tenido un cuerpo muy fuerte y dispuesto a luchar por seguir adelante, sin embargo, mi cabeza pocas veces le ha acompañado lamentablemente, he sido una persona con demasiados sentimientos que intentar comprender, muchas veces destrozado por no alcanzar la solución buscada, y muchas otras libre y feliz por hallar esa respuesta.
Siempre lo he dado todo por la gente a la que quería, supongo que era la única forma de poder agradecer todo lo que han hecho para que yo siga vivo, mis padres por ejemplo, han luchado hasta la extenuación por mantenerme con vida. Mi deber, mi deber, no, mi PRIVILEGIO ha sido poder agradecérselo toda mi vida.
Ahora, en mis últimos momentos, recostado en la misma cama en la que compartí por última vez mi corazón mientras mirábamos las estrellas en la noche, estoy tumbado esperando poder al menos, cruzar una última mirada con mi amada, mas no aparece.
Todavía recuerdo sus palabras cuando estábamos abrazados a la luz de la Luna: "Siempre estaré a tu lado, cuida de mí y ámame siempre". No pude negarme a esa petición y aquí estoy ahora, amando sin poder ver ni siquiera a la persona que tiene mi corazón.
Mis ojos se van cerrando, noto mis pulsaciones más lentas, casi no noto mi respiración y comienzo a oír sollozos, creo que estoy muriéndome finalmente, vaya, no voy a poder verla... Al menos marcho con la conciencia tranquila, yo cumplí mi parte del trato y siempre la he amado por encima de mi propia vida.
Ya soy viejo y mi cuerpo no pudo luchar contra una enfermedad rara y nueva, lentamente voy notando cómo mi vida se va apagando y decido que hay que mostrar el mejor recuerdo para la gente que ha llegado, sonrío una vez más y les despido con una gran frase: "Por favor, no me acompañéis nadie :-)". Sé que hay algunas risas leves, y con eso me voy feliz.
Aunque realmente sigo esperando... ¿Algún día vendrás?
viernes, 29 de enero de 2010
jueves, 28 de enero de 2010
El Perfecto Verano
Ya era hora de que me diesen las vacaciones - Pensaba Lucía mientras se iba hacia casa, era junio y había conseguido aprobar todas, había sido un año muy complicado ya que 1º de Medicina era un curso en el que ya había que estudiar y ponerse realmente las pilas para aprobar.
Nada más llegar a casa, llamó a sus amigas para terminar de preparar el viaje de verano del que iba a disfrutar.
Salió de casa y cogió el tren hacia Laredo, durante el trayecto todas sus amigas y ella estaban haciendo el tonto, riéndose y haciendo miles y miles de fotos, era el primer viaje con sus amigas e iba a durar de jueves a domingo. Estaba muy contenta, se le notaba por la sonrisa permanente que mostraba.
Llegaron a Laredo al mediodía y fueron directas al camping donde tras poner la tienda, comieron algo, una vez alimentadas, vieron que en el camping había mucha otra gente con la que también se lo iban a pasar bien. Una amiga suya, Isa, empezó a hablar con los chicos del camping, es una chica muy guapa y enseguida consiguió que le dijesen por dónde podían salir y disfrutar de la noche de Laredo. Lucía tenía novio, pero eso no impediría que disfrutase y se riese con sus amigas y los chicos del lugar.
Esa tarde la pasaron en la playa tiradas en la arena disfrutando de las últimas horas de Sol. Ella se acordó de su novio, al que le gustaban las puestas de Sol y le envió una foto en la que se la veía a ella con el Sol de color naranja al fondo.
Por la noche salieron de fiesta y eso fue lo mejor del día, lo pasaron genial, en Laredo hay mucha fiesta como ya les habían dicho, pero hay que estar ahí para comprobarlo de verdad, GENIAL. El alcohol iba haciendo mella y la noche se iba convirtiendo en algo que no recordaba bien, al día siguiente sólo recordaría lo bien que lo pasó y que repetiría cada día.
La mañana siguiente fue una mañana en la playa completa, un baño en el mar, tomar el Sol, y jugar al voley playa. Así transcurrían los días en las vacaciones de Lucía. Cada día hacían miles de fotos nuevas que luego tenían que borrar porque no entraban todas el día siguiente. La verdad es que estaba siendo una semana perfecta, no le faltaba de nada, quizás echaba de menos a su novio alguna vez, pero sabía que luego tendría tiempo para estar con él, así que sonreía y seguía disfrutando de sus vacaciones con sus amigas.
Llegó el último día en el que tenían que recoger todo y volver, uno de esos días que no quieres que llegue, pero todo tiene un final. Sus amigas Raquel y Andrea estaban despidiéndose de los chicos con los que habían compartido una semana mágica, mientras Lucía había estado feliz aunque tuvo que rechazar a un chico unas cuantas veces, es una chica muy simpática y muy guapa, así que no le costaba ligar. Estaban terminando la tienda y mientras Irene, otra amiga, repasaba las fotos y todas reían.
Ya en el tren de vuelta a Palencia, estuvieron durmiendo durante todo el viaje, casi no habían dormido durante el fin de semana muy largo y casi no había tenido tiempo de dormir. Aunque la falta de sueño había merecido la pena. Llegó a su casa y lo primero que hizo fue darse un baño, cenar y meterse en la cama. Mañana sería otro día, no podía mantenerse despierta por más tiempo.
El día siguiente lo pasó en familia contando las historias una y otra vez a sus padres, llamó a su novio un par de veces para ver qué tal estaba y quedó con él para hacer su viaje también.
Con su novio marchó de viaje el siguiente fin de semana, no iba a ser tan fascinante como el viaje con sus amigas, ya que no iba a salir igual de fiesta, no es lo mismo estar con sus amigas que con el novio, pero eso no iba a impedir que fuese a disfrutar igual... o más.
El viaje decidieron que fuese a A Coruña. Nada más llegar fueron a la playa a darse un baño, su novio era socorrista y conocía a los que estaban trabajando ese año allí. Tras darse el baño, se cambiaron y salieron a dar una vuelta, cenaron y tomaron algo antes de irse a dormir. La verdad es que el primer día Lucía se emborrachó un poco, pero no le importaba porque se lo estaba pasando genial.
El fin de semana fue muy especial, no fue un fin de semana de desfase como con sus amigas, pero aprovechó a hacer diferentes cosas con su novio, la verdad es que le gustó muchísimo el fin de semana también. Como prueba están las 311 fotos que había conseguido hacer en todo el fin de semana, aunque 12 de ellas eran las más bonitas, había conseguido disfrutar de un atardecer al lado de él y sobretodo disfrutar de su compañía, abrazándole mientras le contaba cuentos en la noche, fue una sensación inigualable.
Al llegar a casa, su padre le pidió que se sentase que tenía que hablar con ella de algo importante, sin deshacer la maleta se sentó en la cocina y su padre, su madre y su hermana se la quedaron mirando. Al final su madre le pidió que abriese un sobre que había encima de la mesa de la cocina, lo abrió y descubrió una noticia que no se lo podía creer ni leyéndola... ¡¡ Estaba convocada con la selección nacional de voley !! Tenía que marchar inmediatamente.
Ese verano fue inolvidable, no se volverá a repetir, pero tampoco desaparecerá de sus recuerdos nunca. Lo último que dijo antes de empezar 2º fue: "Gracias a todos los que lo habéis hecho posible".
Y pintando una sonrisa en su cara, entró en clase
Nada más llegar a casa, llamó a sus amigas para terminar de preparar el viaje de verano del que iba a disfrutar.
Salió de casa y cogió el tren hacia Laredo, durante el trayecto todas sus amigas y ella estaban haciendo el tonto, riéndose y haciendo miles y miles de fotos, era el primer viaje con sus amigas e iba a durar de jueves a domingo. Estaba muy contenta, se le notaba por la sonrisa permanente que mostraba.
Llegaron a Laredo al mediodía y fueron directas al camping donde tras poner la tienda, comieron algo, una vez alimentadas, vieron que en el camping había mucha otra gente con la que también se lo iban a pasar bien. Una amiga suya, Isa, empezó a hablar con los chicos del camping, es una chica muy guapa y enseguida consiguió que le dijesen por dónde podían salir y disfrutar de la noche de Laredo. Lucía tenía novio, pero eso no impediría que disfrutase y se riese con sus amigas y los chicos del lugar.
Esa tarde la pasaron en la playa tiradas en la arena disfrutando de las últimas horas de Sol. Ella se acordó de su novio, al que le gustaban las puestas de Sol y le envió una foto en la que se la veía a ella con el Sol de color naranja al fondo.
Por la noche salieron de fiesta y eso fue lo mejor del día, lo pasaron genial, en Laredo hay mucha fiesta como ya les habían dicho, pero hay que estar ahí para comprobarlo de verdad, GENIAL. El alcohol iba haciendo mella y la noche se iba convirtiendo en algo que no recordaba bien, al día siguiente sólo recordaría lo bien que lo pasó y que repetiría cada día.
La mañana siguiente fue una mañana en la playa completa, un baño en el mar, tomar el Sol, y jugar al voley playa. Así transcurrían los días en las vacaciones de Lucía. Cada día hacían miles de fotos nuevas que luego tenían que borrar porque no entraban todas el día siguiente. La verdad es que estaba siendo una semana perfecta, no le faltaba de nada, quizás echaba de menos a su novio alguna vez, pero sabía que luego tendría tiempo para estar con él, así que sonreía y seguía disfrutando de sus vacaciones con sus amigas.
Llegó el último día en el que tenían que recoger todo y volver, uno de esos días que no quieres que llegue, pero todo tiene un final. Sus amigas Raquel y Andrea estaban despidiéndose de los chicos con los que habían compartido una semana mágica, mientras Lucía había estado feliz aunque tuvo que rechazar a un chico unas cuantas veces, es una chica muy simpática y muy guapa, así que no le costaba ligar. Estaban terminando la tienda y mientras Irene, otra amiga, repasaba las fotos y todas reían.
Ya en el tren de vuelta a Palencia, estuvieron durmiendo durante todo el viaje, casi no habían dormido durante el fin de semana muy largo y casi no había tenido tiempo de dormir. Aunque la falta de sueño había merecido la pena. Llegó a su casa y lo primero que hizo fue darse un baño, cenar y meterse en la cama. Mañana sería otro día, no podía mantenerse despierta por más tiempo.
El día siguiente lo pasó en familia contando las historias una y otra vez a sus padres, llamó a su novio un par de veces para ver qué tal estaba y quedó con él para hacer su viaje también.
Con su novio marchó de viaje el siguiente fin de semana, no iba a ser tan fascinante como el viaje con sus amigas, ya que no iba a salir igual de fiesta, no es lo mismo estar con sus amigas que con el novio, pero eso no iba a impedir que fuese a disfrutar igual... o más.
El viaje decidieron que fuese a A Coruña. Nada más llegar fueron a la playa a darse un baño, su novio era socorrista y conocía a los que estaban trabajando ese año allí. Tras darse el baño, se cambiaron y salieron a dar una vuelta, cenaron y tomaron algo antes de irse a dormir. La verdad es que el primer día Lucía se emborrachó un poco, pero no le importaba porque se lo estaba pasando genial.
El fin de semana fue muy especial, no fue un fin de semana de desfase como con sus amigas, pero aprovechó a hacer diferentes cosas con su novio, la verdad es que le gustó muchísimo el fin de semana también. Como prueba están las 311 fotos que había conseguido hacer en todo el fin de semana, aunque 12 de ellas eran las más bonitas, había conseguido disfrutar de un atardecer al lado de él y sobretodo disfrutar de su compañía, abrazándole mientras le contaba cuentos en la noche, fue una sensación inigualable.
Al llegar a casa, su padre le pidió que se sentase que tenía que hablar con ella de algo importante, sin deshacer la maleta se sentó en la cocina y su padre, su madre y su hermana se la quedaron mirando. Al final su madre le pidió que abriese un sobre que había encima de la mesa de la cocina, lo abrió y descubrió una noticia que no se lo podía creer ni leyéndola... ¡¡ Estaba convocada con la selección nacional de voley !! Tenía que marchar inmediatamente.
Ese verano fue inolvidable, no se volverá a repetir, pero tampoco desaparecerá de sus recuerdos nunca. Lo último que dijo antes de empezar 2º fue: "Gracias a todos los que lo habéis hecho posible".
Y pintando una sonrisa en su cara, entró en clase
lunes, 18 de enero de 2010
Un rayo de Luna
9.00 de la mañana. Suena el despertador, me levanto de la cama y me dirijo a subir la persiana. Con el pijama y arrastrando los piés dentro de las zapatillas, llego a la cocina, como siempre, desayuno leche fría con unos cereales. Cuando termino de desayunar, dejo el tazón en el fregadero y vuelvo a la habitación a cambiarme. Una vez listo con la ropa del día (sin mirar si voy conjuntado, si voy "guapo", en verdad, me pongo lo primero que se me ocurre...) salgo hacia la puerta. Cojo mis llaves, la cartera y el móvil, el orden puede cambiar de día en día, y salgo hacia el trabajo.
Aún no me he presentado correctamente (ni creo que lo haga) pero simplemente decir que vivo en una casa de cuatro habitaciones yo solo, ni siquiera tengo mascota, siempre he pensado en tener un gato, o un perro, pero la verdad, nunca me decidí y al final, nunca lo tendré.
A mi trabajo se puede llegar andando, así que rara vez cojo el coche, sólamente si ese día me levanté más tarde o ese día no dormí. Trabajo en un gimnasio, soy el jefe, pero la verdad es que también estoy en algunas clases ayudando, así como en la piscina cuando se me necesita, de momento ningún empleado se ha molestado, así que supongo que o soy un buen jefe o soy alguien que da mucho miedo, y miedo, miedo... creo que no jeje.
Suelo pasarme bastantes horas en el gimnasio, no suelo abrir ya que se abre a la hora que me levanto yo, pero luego sí que estoy para el cierre. Algunos preguntan que si no tengo vida social a lo que suelo responder con unas "minivacaciones" yéndome a esquiar con mis amigos o a la playa, aunque en verdad me quedo encerrado en mi casa del pueblo donde nadie me va a ir a buscar, en mitad de las montañas, allí tengo lo suficiente para vivir durante unos días. Cuando creo que ya puedo tener unas vacaciones buenas, vuelvo contando historias que nunca ocurrieron.
Esos son en definitiva mis días. La verdad es que muchas veces cuando me voy a dormir, me miro en el espejo y pienso: "Un día más, al menos, sigo vivo". Sonrío y me meto en la cama a pensar en aventuras fantásticas con superpoderes o en princesas que se enamoran de mí, o tan sólo en aquélla mujer que en ese momento se encuentre rondando mis pensamientos.
Una noche, me desvelé a las 4.00 y decidí ir a dar un paseo por los alrededores de mi casa, me puse el MP4 y salí a recorrer la ciudad. Mientras caminaba, me iba acercando al Río Carrión, mirando el agua, me di cuenta que ese día había luna llena, pero cuando miré hacia arriba, la luna no estaba en el cielo, ¿cómo era eso posible? Me iba acercando a la luz que se veía en el agua, para comprobar dónde estaba la Luna, ya que sólo podía verse el reflejo. Estaba encima del reflejo y la Luna seguía oculta en el cielo, pero no sólo la Luna, sino, todas las estrellas, era incapaz de vislumbrar La Estrella Polar, La Osa Menor, ..., nada, no se veía nada. De repente mis piernas empezaron a temblar y vi que me estaba hundiendo en el fango del río, no sabía cómo actuar, conseguí mantener la calma y salir nadando, pero era imposible.
De repente, una voz me susurró al oído: "¿Quieres morir? O por lo contrario ¿Prefieres seguir viviendo?"
Tardé en reaccionar, pero al final, le dije que quería seguir viviendo, a lo que la voz me propuso su plan...
"Te dejaré vivir, pero con una condición, a partir de ahora tendrás que mejorar un poco tu vida, salir, conocer gente, leer, es decir, volver a ser persona".
Yo, viendo que era mi única posibilidad de vivir, acepté, mi vida ha cambiado un poquito, intento a toda costa vivir, disfrutar de la vida, pero cada vez que lo intento y me arriesgo, pierdo y no me sale bien...
Es tan difícil ser feliz cuando estás solo... que hay veces que vuelvo al río buscando la Luna para poder hundirme con ella.
Aún no me he presentado correctamente (ni creo que lo haga) pero simplemente decir que vivo en una casa de cuatro habitaciones yo solo, ni siquiera tengo mascota, siempre he pensado en tener un gato, o un perro, pero la verdad, nunca me decidí y al final, nunca lo tendré.
A mi trabajo se puede llegar andando, así que rara vez cojo el coche, sólamente si ese día me levanté más tarde o ese día no dormí. Trabajo en un gimnasio, soy el jefe, pero la verdad es que también estoy en algunas clases ayudando, así como en la piscina cuando se me necesita, de momento ningún empleado se ha molestado, así que supongo que o soy un buen jefe o soy alguien que da mucho miedo, y miedo, miedo... creo que no jeje.
Suelo pasarme bastantes horas en el gimnasio, no suelo abrir ya que se abre a la hora que me levanto yo, pero luego sí que estoy para el cierre. Algunos preguntan que si no tengo vida social a lo que suelo responder con unas "minivacaciones" yéndome a esquiar con mis amigos o a la playa, aunque en verdad me quedo encerrado en mi casa del pueblo donde nadie me va a ir a buscar, en mitad de las montañas, allí tengo lo suficiente para vivir durante unos días. Cuando creo que ya puedo tener unas vacaciones buenas, vuelvo contando historias que nunca ocurrieron.
Esos son en definitiva mis días. La verdad es que muchas veces cuando me voy a dormir, me miro en el espejo y pienso: "Un día más, al menos, sigo vivo". Sonrío y me meto en la cama a pensar en aventuras fantásticas con superpoderes o en princesas que se enamoran de mí, o tan sólo en aquélla mujer que en ese momento se encuentre rondando mis pensamientos.
Una noche, me desvelé a las 4.00 y decidí ir a dar un paseo por los alrededores de mi casa, me puse el MP4 y salí a recorrer la ciudad. Mientras caminaba, me iba acercando al Río Carrión, mirando el agua, me di cuenta que ese día había luna llena, pero cuando miré hacia arriba, la luna no estaba en el cielo, ¿cómo era eso posible? Me iba acercando a la luz que se veía en el agua, para comprobar dónde estaba la Luna, ya que sólo podía verse el reflejo. Estaba encima del reflejo y la Luna seguía oculta en el cielo, pero no sólo la Luna, sino, todas las estrellas, era incapaz de vislumbrar La Estrella Polar, La Osa Menor, ..., nada, no se veía nada. De repente mis piernas empezaron a temblar y vi que me estaba hundiendo en el fango del río, no sabía cómo actuar, conseguí mantener la calma y salir nadando, pero era imposible.
De repente, una voz me susurró al oído: "¿Quieres morir? O por lo contrario ¿Prefieres seguir viviendo?"
Tardé en reaccionar, pero al final, le dije que quería seguir viviendo, a lo que la voz me propuso su plan...
"Te dejaré vivir, pero con una condición, a partir de ahora tendrás que mejorar un poco tu vida, salir, conocer gente, leer, es decir, volver a ser persona".
Yo, viendo que era mi única posibilidad de vivir, acepté, mi vida ha cambiado un poquito, intento a toda costa vivir, disfrutar de la vida, pero cada vez que lo intento y me arriesgo, pierdo y no me sale bien...
Es tan difícil ser feliz cuando estás solo... que hay veces que vuelvo al río buscando la Luna para poder hundirme con ella.
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